RECORD: Darwin, C. R. 1857. Geologia. In Manual de investigaciones científicas; dispuesto para el uso de los oficiales de la armada y viajeros en general. Redactado por Sir F. W. John Herschel, Baronet. Segunda edicion. Traducido del inglés por Juan N. de Vizcarrondo. Cádiz: Imprenta y Librería de la Revista Médica, pp. 169-209.

REVISION HISTORY: Scanned by John van Wyhe from the 2009 reprint by Alberto Gomis and Jaume Josa Llorca, transcribed (single key) by AEL Data 9.2010. RN1


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SECCION VI.

GEOLOGIA.

POR EL CABALLERO CÁRLOS DARWIN. MIEMBRO DE LAS
SOCIEDADES REAL Y GEOLÓGICA.

La persona embarcada en una espedicion naval que desea ocuparse de la geología, está colocada en una posicion, que en ciertos respectos es altamente ventajosa, y en otros por el contrario. Con dificultad podrá esperar durante sus visitas en un pais, comparativamente cortas, sacar el plano del área y puntos adyacentes de las formaciones que tienen mucha estension, debiendo depender siempre las mas importantes deducciones en geología del esmero con que han sido egecutadas; deberá, pues, reducirse generalmente á secciones aisladas, y pequeñas áreas, en las que, sin duda, reunirá hechos muy interesantes. Por otra parte, está perfectamente situado para estudiar las causas aun activas de estos cambios, que, acumulados por largas y no interrumpidas edades, es el asunto que la geología anota y esplica; pues que se halla en el océano, por el cual la mayor parte de las formaciones sedimentarias han sido depositadas. Mientras se ocupe en sondar, lo que hará con frecuencia, estará en escelente posicion para estudiar la naturaleza del fondo, y la distribucion del organismo viviente, y los restos muertos que permanecen esparcidos en él. Además, en

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las costas podrá observar las rompientes que van pausadamente formando grietas en la rivera, y examinar su accion en distintas circunstancias: allí verá como avanza en una escala infinitamente pequeña, que aplana continentes enteros, eleva las cordilleras de montañas, horada los grandes valles, y deja descarnadas estensas superficies de rocas, que pueden haber sido formadas ó modificadas por el calor bajo una enorme presion. Como casi todos los volcanes en actividad están próximos, ó á pocas leguas de la mar, el viagero se halla en buena situacion para investigar los fenómenos volcánicos, que por su aspecto sorprendente y sencillo, se prestan fácilmente á animarlo en sus estudios.

En el estado actual de la ciencia será dudoso si la sola coleccion de los fragmentos de piedras, sin algunas observaciones detalladas de los distritos de donde se estrageron, es digna del tiempo empleado en la conduccion de las muestras. La simple manifestacion de que parte de la costa esté formada de granito, y otra de arena dura ó piedra arcillosa, con dificultad será considerada de algun servicio para la geología, y el trabajo perdido de este modo podria haberse empleado con mas utilidad, ahorrando al colector un desengaño. Es ya un hecho generalmente reconocido que las piedras sedimentarias, y las venidas de abajo en estado blando, son casi las mismas en todo el mundo. El fragmento solo, sin mas informes que el nombre del lugar de su procedencia, dice poco mas que este hecho. Las referidas relaciones no son de ningun modo aplicables á la coleccion de restos fósiles, acerca de los cuales daremos ahora breves noticias; ni tampoco hablan con el investigador que reune series de muestras de piedras con la idea de darse el

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mismo despues una razon de la estructura y sucesion de las capas de los parages que ha frecuentado. Para este fin nunca estará de mas cuanto pueda recolectar, porque los errores en la nomenclatura de las piedras podrán así corregirse, y la comparacion escrupulosa de tales muestras le revelarán á menudo curiosas afinidades que antes no sospechaba.

Con objeto de que las observaciones sean apreciables, se necesita cierto estudio y mucho discernimiento; sin embargo, ninguna ciencia requiere menos estudios preparatorios que la geología, ni que presente objetos mas interesantes y nuevos, especialmente en paises estranjeros. Varios problemas sublimes de geología esperan para resolverse las observaciones hechas en regiones distantes; tales como, si las sucesivas formaciones, á juzgar por el carácter de sus restos fósiles, corresponden en los puntos distantes del mundo á las de Europa y Norte-América, ó si parte de ellas á las oscuras épocas setentrionales, cuando los hechos sedimentarios no estaban allí acumulados, ó fueron subsecuentemente destruidos. Además, si las formaciones mas bajas en todas partes, es la misma que aquellas en donde se presentan primero los seres vivos en los paises mejor conocidos del geólogo. Estos y otros grandes objetos en la historia del mundo están abiertos á todos los que dedicando su atencíon y trabajo á este asunto, tienen la fortuna de hacer observaciones geológicas en regiones poco frecuentadas.

El que desea principiar la geología suele desanimarse por ignorar el nombre de las rocas; pero este conocimiento puede estar seguro lo adquirirá con suma facilidad. Obteniendo media docena de piedras crista-

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linas bien clasificadas, ó familiarizándose poco á poco la vista (ayudada de un lente) al aspecto del feldspato y cuarzo de granite, conocerá los dos ingredientes mas esenciales del mayor número de las rocas ígneas, encontrando á menudo en el granito la reluciente escama de mica reemplazada por un mineral verde oscuro menos sólido que el feldspato y cuarzo, y tendrá entonces noticia del tercero de los minerales mas importantes llamado blenda. Las piedras sedimentarias no pueden describirse con facilidad, á menos que no sea por los términos de uso comun: la piedra caliza impura que no puede reconocerse bien á la simple vista, lo será por su efervescencia con los ácidos. Las repetidas comparaciones de fragmentos sedimentarios y de rocas ígneas recientemente rotos, como piedra arenisca y pizarra arcillosa por un lado, y de granito y lava por otro, le darán á conocer la diferencia entre la estructura mecánica y la cristalina, siendo esto un punto muy necesario. La falta de conocimientos mineralógicos no debe causar desaliento en geología; muchos escelentes geólogos los tuvieron bien cortos; y por esta razon se ha despreciado su mérito algunas veces, en virtud á que varios puntos oscuros de geología, tales como la naturaleza de los cambios metamórficos de las rocas, y todos los fenómenos de venas metálicas y otras, casi exijen semejantes conocimientos. Las diferentes apariencias que presentan las estratificaciones (es decir, los planos originales de deposicion) se aprenden pronto sobre el terreno, aunque el principiante tendrá necesidad siempre de las figuras espuestas en varias obras elementales.

Las dos mas apreciables que debe consultar el geólogo son, sin duda, «Principios» y el «Manual de Geolo-

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gía» («Principles» and the «Manual of Geology») por sir Cárlos Lyell. Tendrá además un tratado de mineralogía, por ejemplo. «Mineralogía de Phillips» por Allan. Si tiene proporcion de hacerse de otras será la titulada: «Exámen de Geología Teórica» de sir H. Delabeche, pues contiene y discute muchas cuestiones que merecen llamar la atencion de un viagero marino. Entrando probablemente en regiones volcánicas, le es de suma utilidad el «Tratado de los Volcanes» del Dr. Daubeny; en el cual se dá una lista de los tratados especiales en los paises volcánicos que probablemente tendrá que visitar. Debemos citar como un escelente modelo en este asunto la «Descripcion Física de las islas Canarias», por Von Buch. Y para las regiones polares y templadas, será muy útil que el viagero lleve la obra de Agassiz sobre los Ventisqueros.

El geólogo requiere afortunadamente pocos aparatos; un martillo pesado, con sus estremos en forma de cuñas truncadas; otro mas ligero para romper las muestras; varios cinceles, y un pico para los fósiles; un lente de bolsillo con tres vidrios (para usarlo á cada momento); y por último, un compás y clinómetro componen sus instrumentos esenciales. El mas sencillo clinómetro es el construido por el profesor Henslow, y consta de un compás y nivel de aire, colocados en una caja pequeña cuadrada; en la tapa tiene una lámina de bronce, graduado en un cuadrante de 90 grados, con su pequeño aplomo para suspenderlo por un molinete en el estremo del cuadrante. La linea de interseccion en el canto del clinómetro, cuando está horizontal, con el plano de la base, dará su medida, línea ó direccion; y su depresion ó inclinacion, tomada en ángulo recto, para la medida

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la sabremos por el aplomo. En cualquier terreno desigual, es difícil sin clinómetro saber cual es la línea de mayor inclinacion de una capa; y siempre convendrá mas bien asegurarse del ángulo que apreciarlo. Un pedazo de piedra lisa que tenga el declive general, podrá hallarse comunmente adaptando sobre ella un libro de memoria, y la medida se hará con mucha exactitud. Es tudiando la inclinacion ó estructura apizarrada de las piedras, son indispensables las observaciones delicadas El soplete abierto con su aparato, y el libro de instrucciones para usarlo (la mineralogía de Phillips contiene reglas sencillas con este objeto) enseñará algo de mineralogía de una manera agradable. A mas de dichos instrumentos se necesita el barómetro de montaña: el nivel portátil será útil en el caso de subir á los cabos ó terraplenes. Los señores Adie y Son de Edinburgo venden niveles de un pié de largo, con su pequeño espejo de visagra, de modo que el observador mientras mira por el nivel verá cuando la burbugilla de aire está en el centro, y así encontrará instantáneamente la nivelacion de los puntos que le rodean. Este instrumento es muy apreciable. Mr. R. Chambers, y otros han hallado que el observador que sepa la elevacion de su ojo con certeza, podrá medir la altura de un punto cualquiera con algun grado de exactitud; para esto marcará por medio del nivel una piedra ó planta reconocida; dirigiéndose despues á ella, repetir esta operacion y calcular cuantas veces se ha hecho la nivelacion ascendiendo hácia el punto cuya altura deseamos saber.

Espondremos á continuacion varias de las advertencias neeesarias sobre el método de recoleccion. Todas las muestras deben numerarse con números impresos

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(aquellos que puedan leerse de distinto modo estando invertidos se les pondrá un punto abajo), con su libro dedicado esclusivamente á los asientos. Como el valor de muchas muestras depende de la capa ó localidad donde se cogieron, siendo conocida, es de la mayor importancia rotularlas el mismo dia que se recolectaron. A no hacer esto, el colector, despues de algunos años, no tendrá seguridad de que sus rótulos y referencias son exactos. Es muy penoso anotar cada fósil por separado de la misma capa, sin embargo, es indispensable hacerlo; pues cuando se comparan despues las especies por los naturalistas es muy fácil cometer equivocaciones; teniendo siempre presente que colocar mal los fósiles es mucho peor que no haberlos adquirido. Las cagitas de píldoras son escelentes para empaquetarlos. Las masas de arcilla, ú de otra roca blanda, podrá traerse al pais natal, si contiene abundantes restos pequeños de fósiles. Las muestras de piedras serán desde una á tres pulgadas en cuadro y media de espesor; y se envolveran en papel. Para evitar confusiones será conveniente despues de empaquetarlas marcar por fuera las correspondientes á cada localidad. Estos detalles parecerán sin duda frívolos, pero pocos son los que saben el trabajo de abrir y arreglar una gran coleccion de muestras, y rara vez llegan que no haya errores y confusion.

Para el que está poco familiarizado con las investigaciones geológicas, y desembarca en una nueva costa, el modo mas sencillo de principiar sus trabajos, es imaginar una gran zanja que atraviese el pais en línea recta, y que es necesario describir la posicion (esto es, el ángulo de profundidad y direccion), y naturaleza de diferentes capas ó masas de piedra en ambos lados. Pero si

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no tuviese la referida escavacion, podrá observar la naturaleza de las piedras y su penetracion en la superficie, sacando ventajas de las orillas de rios, ó hendiduras en tierra quebrada, y de canteras ó pozos, llevando siempre en su mente los lechos y masas para la supuesta seccion. Esta, en todo caso, se trazará sobre el papel, tan cerca como sea dable, con la verdadera escala proporcional haciendo muchas anotaciones, y enviando gran juego de muestras para examinarlas despues. El valor de las secciones con sus escalas horizontal y vertical conforme con la naturaleza, nunca será demasiado; y su importancia ha sido últimamente apreciada en toda su estension. La costumbre de hacer aunque sea de un modo tosco figuras seccionales, es de suma importancia, y nunca debe omitirse: ella manifestará al observador con claridad, y antes que sea demasiado tarde (achaque á que está su geto todo viagero marítimo) en donde su conocimiento es imperfecto. En cierto modo por la misma razon, y por ignorar, cuando se examina un distrito desconocido, cuáles son los puntos de mas importancia, debe adquirir la costumbre de escribir muchas notas, no con objeto de publicarlas, sino para que le sirvan de guia á él mismo. Teniendo siempre presente el aforismo de Bacon «La lectura—dice—hace al hombre sabio, la conferencia dispuesto, y la escritura exacto»; y todos los discípulos de la ciencia tienen necesidad de tomar precauciones para conseguir la verdad; pues la imaginacion está dispuesta á estraviarse cuando inspecciona masas de grandes dimensiones, y épocas que se pierden en la oscuridad de los siglos. Despues que el observador haya hecho algunas correrías por el pais, y trazado sus secciones (las hendiduras en la costa le ofrecerán á menudo aprecibles

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observaciones), se sorprenderá él mismo, en el terreno mas escabroso, cuya superficie fué rota y vuelta á enlazarse, casi parecida á los fragmentos de hielo de grandes rios, como coinciden todas las partes de un modo inteligible. Verá en su imaginacion los lechos primeramente estendidos en la horizontal unos sobre otros y fijos, y entonces percibirá que toda la confusion ha nacido de algunas pocas grietas casi perpendiculares, sobre cuyos lados las camas han sido alteradas, y entre las cuales encontrará á veces enormes cuñas reblandecidas un tiempo por el calor, pero en el dia piedras cristalizadas. Hallará que anchas masas de capas fueron desunidas, que el terreno abajo se compone de guijas y fango, y de largo tiempo arrojadas á fuera para formar en otra area nueva capa. Entonces conocerá bien la estructura física de su distrito, lo cual podrá conseguir con infinita mas facilidad de la que se habia imaginado al principio.

Al examinar el distrito para hacer una seccion, ocurrirán muchas otras pequeñeces, que con dificultad pueden clasificarse; y son, la naturaleza y causa de las transiciones y alteraciones de las diferentes capas, el orígen del sedimento y guijas, las alteraciones en su naturaleza química, ya en la masa total, ó en partes, como en las concreciones; la presencia, aglomeracion y estado de los restos fósiles; la profundidad y condicion del antiguo fondo del mar, cuando los lechos fueron depositados y una infinidad de otros puntos. Probablemente el mejor método de conseguir esta gran suma de observaciones, es habituarse á buscar siempre la esplicacion de cada asunto geológico que se encuentre; pues un exámen conducirá á otro, y esto dará al propio tiempo interes á sus investigaciones, procurándole la comparacion

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de lo que tiene á la vista, con cuanto haya leido ú observado. Aumentados así sus conocimientos encontrará diariamente que las observaciones, y hasta su misma vision se hacen mas claras y profundas. Sin embargo ninguno debe esperar resolver las muchas dificultades que se le presenten, y gue por tanto tiempo tienen indecisos á los geólogos; pero un rayo de luz le remunerará tal vez, y esta recompensa es mas satisfactoria.

Restos orgánicos.—En la figura que se haga de la seccion, como hemos supuesto, la simple superposicion de los lechos, nos dice su relativa antigüedad; pero por buena que sea la seccion que obtenga el navegante, rara vez contendrá sino una corta porcion de la larga serie de las formaciones geológicas conocidas. Y como el viagero marino atraviesa pocas veces distritos dilatados, por maravilla colocará en su propio órden, con solo el auxilio de la superposicion, las formaciones que encuentre seguidamente en el mismo terreno. Por esto es preciso mas que otro geólogo, se asegure del carácter de los restos orgánicos que contiene, y reuna con esmero cada muestra y fragmento de ellos. Por medio de los restos fósiles, no solo arreglará, (ayudado de los naturalistas al regreso de su viage) las formaciones en el mismo pais segun sus edades, sino su contemporaneidad con los depósitos mas distantes del mundo, único método que hay para determinarlas; pues ahora se sabe que en cada epóca geológica participan los animales marinos, de todas partes, de una semejanza general, aun cuando sus especies no sean idénticamente las mismas: de este modo se han reconocido lechos en el Norte y Sur-América, y en la India, los cuales deben haber sido depositados cuando la greda en Europa se acumulaba debajo del mar.

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Es de suma importancia conservar separados los fósiles que se encuentran en diferentes capas; pues ocurre á menudo al pasar de un lecho á otro, y á veces aun sin gran variacion en el carácter de la piedra, que son del todo distintos; y si tales fósiles se mezclan, como hallados juntos, mas valiera para el adelanto de la ciencia no haberlos recolectado. Este aviso es muy conveniente en virtud á la dificultad de mantener separados los fósiles reunidos en el mismo dia. El colector si no es un naturalista esperimentado, debe ser muy cauto en desechar muestras por parecerle de la misma clase de las que tiene ya reunidas; pues se necesitan muchos años de práctica para distinguir al pronto las pequeñas, pero constantes, diferencias que con frecuencia separan las especies: estas además, cuando se recogen en diferentes localidades, ó en lechos sobrepuestos, son por lo comun mas apreciables para el geólogo que las nuevas.

En las formaciones desde trescientos á mil piés, y aun mas de espesor, cuya totalidad pertenece actualmente á la misma edad geológica, y caracterizada por esta razon por los mismos fósiles, producirá algunas ocasiones curiosos é importantes resultados, si se anota la posicion ó altura relativa en que está reunido el grupo de fósiles; circunstancia que se olvida generalmente. Pero, gracias á las investigaciones del profesor E. Forbes, se sabe ahora con aproximacion la profundidad del agua en que existia una coleccion de conchas; de este modo podemos inferir el movimiento de la costra terrestre, en tanto que las capas y conchas fueron acumulándose. Por ejemplo, si en el fondo de una gruta de 800 piés de elevacion, está enterrada cierta cantidad de conchas, que debieron haber estado vivas á solos 50 ó 100 piés de

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profundidad, es claro que el fondo del mar es preciso haya bajado para admitir la deposicion de los 700 piés de superabundantes capas submarinas; por consiguiente la totalidad de los 800 piés ha sido elevada. Para este y otros objetos es conveniente espresar cuáles especies son mas numerosas, y si las capas se componen esclusivamente de una sola clase. Tambien se anotará si las conchas bivalvas mas delicadas tienen sus dos hojas unidas, y si las que viven en madrigueras conservan sus posiciones naturales, puesto que semejantes hechos nos demostrarán que dichas conchas no fueron violentamente arrojadas allí. En donde haya corales fósiles, se observará si el mayor número de muestras está perpendicular, en la posicion que ellos crecen. De lo dicho resulta, que la coleccion de meros fragmentos de piedras es de poco ó ningun uso en la geología, pero que esto no es aplicable á los fósiles. Cada una de estas especies separadas, como huesos, conchas, crutáceos, corales, impresiones de las hojas, maderas petrificadas &c., se recogerán, procurando reunir la mayor cantidad de muestras. Aunque sea una sola especie sin descripcion, siendo de forma enteramente nueva, es muy apreciable para el zoólogo; y si tiene identidad, ó estrecha relacion con alguna de las especies conocidas será tanto mas interesante al geólogo. La situacion de un fósil, y aun mas la de varios, con su conocida superposicion, son de sumo valor; ella dirá la edad del dep ósito, y quizás nos indicará la clave para toda la geolog ía del terreno: algunos problemas interesantes de esta ciencia podrán resolverse obteniendo solo una gran coleccion cuidadosamente hecha en regiones distantes del mundo.

La reunion de conchas nuevas (tanto de las que

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viven sobre la costa como las pescadas á la altura de ella) en el mismo sitio ó isla donde se hizo la coleccion de conchas terciarias fósiles es generalmente de suma utilidad para el palæontologista, que emprende la descripcion de los fósiles. La coleccion de conchas nuevas, por otro lado, con ayuda del estudio, enseñará al geólogo algo de conchología, y este conocimiento es cada dia mas necesario: tambien debe aprender la zoología en general.

Los huesos de animales vertebrados son much mas raros de hallar que los restos de animales marinos de clases inferiores, y en proporcion casi mas apreciable. El que no esté instruido en la ciencia con dificultad podrá imaginar el profundo interés que excita el descubrimiento de un esqueleto, de mayor organizacion que un pescado, en cualquiera de las formaciones primitivas. La época de tales formaciones deberia calcularse por la co-introduccion de conchas, y por esta razon, si es posible, parte de la corteza que contenian los huesos incluirá una ó dos conchas para demostrar su contemporaneidad. Los huesos, sin embargo, de cualquiera formacion, son siempre apreciables; un solo diente en manos de un Cuvier ó de Owen, descubrirá toda una historia; las cabezas, quijadas y superficies articulares son las mas estimadas; pero, no obstante, todo fragmento deberá recogerse. Los huesos que se encuentren muy unidos, y especialmente si algunas de sus partes están en su posicion natural, se empaquetarán juntos. Todo hueso aun cuando se halle seis pulgadas sobre la superficie vegetal de la tierra debe conservarse; pues no hay duda que muchos restos estimables habrán sido despreciados, por suponer pertenecieron á animales vivos to-

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davía. Las grietas inferiores de fango, cascajo, y arcilla en los bancos de rios y orillas del mar (y arrecifes descubiertos que hay en ellas), son lugares adecuados para encontrar reliquias de cuadrúpedos. Los lechos de cascajo bajo las corrientes de lava; las hendiduras en rocas volcánicas; las camas de césped, y la arcilla ó marga inferior al césped, todos estos parages son favorables. Los huesos de peces se hallan á ocasiones en las capas sedimentarias, y tienen alta importancia.

Cavernas.—Estas se hallan mas á menudo en las rocas calizas, y han producido abundante cosecha de restos en Europa, Sur-América y Australia. Los huesos regularmente están en fango, bajo una corteza estalagmitica producida por las gotas de agua caliza, las cuales es preciso martillo para romperlas. Habiendo servido las cavernas de habitaciones á las razas bárbaras, ó de cementerios, debe ponerse sumo cuidado en su exámen para descubrir por algun signo de la superficie si ha sido rota antiguamente junto al lugar en donde se encontraron los huesos. Aun en las islas pequeñas no habiadas ahora por ninguna especie cuadrúpeda, si bien poco distantes de algun continente, es casi tan probable que contengan reliquias huesosas como las mayores porciones de tierra firme. Debe, pues, ser grande el interés en descubrir estos restos en las islas oceánicas: por ejemplo, en una de las Azores se ha dicho haberse hallado un diente de mastodonte; si esto es cierto, sospecharian algunos geólogos que dichas islas habian estado antes unidas á la Europa; de este modo se estienden admirablemente nuestras ideas sobre la antigua geografia del Atlántico: se dice tambien que de Timor fueron estraidos los restos de otro mastodonte, indicando quizás así el camino por

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el cual este enorme cuadrúpedo penetró antiguamente en Australia.

Vestigios fósiles.—Como pertenecientes á reliquias orgánicas nos ocuparémos ahora de las huellas fósiles. Estas han sido observadas en Europa y Norte-América, pero no en otra parte del mundo hasta el dia. Estos curiosos vestigios no solo declaran la anterior existencia de reptiles y pájaros en épocas muy remotas, y rocas en que no se hallan por lo comun fragmentos de huesos; sino que ellos prueban generalmente que el nivel de la tierra se ha hundido despues que el animal habia dejado su impresion sobre la antigua costra, permitiendo así capas de miles de piés de altura sobre ella. El mejor lugar para examinar las huellas es en canteras de piedra arenisca ó sandstone, en las cuales están separadas las capas por conchas. La indicacion mas cierta de su probable existencia es la piedra llamada «peinada» (rippled), marcada con estrechos y pequeños surcos desiguales, tales como los que aparecen en las playas cuando baja la marea, indicando así que la peñascosa superficie era entonces blanda ó somera, sobre la que se paseaban los animales antiguamente. En el caso de hallar huellas fósiles, se sacará la mayor piedra que pueda removerse, dibujarlas con exactitud, ó lo que es mejor, hacer modelos de las impresiones. Se formará un plano correcto de cualquiera serie de huellas. El aprecio de estos fósiles crecerá sobremanera si se determina la edad del depósito por las conchas halladas en la misma capa ó sobre ella.

Depósitos de carbon de piedra.—El orígen del carbon de piedra es uno de los mas curiosos y difíciles problemas en geología, y aunque se tienen muchas noticias so-

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bre el particular, sin embargo, seria de alta importancia buenas observaciones en paises remotos. Una sucinta narracion de las mayores dificultades en la teoría de su origen, ofrecerá quizás la mejor guia para ulteriores investigaciones. Si consideramos primero el carbon en sí mismo, la frecuencia con que tanto en Europa y Norte-América se han encontrado vegetales perpendiculares entre y sobre el carbon, y la admirable relacion de su presencia con la naturaleza del lecho arcilloso sobre que descansa (abundando en raices), no dejan duda que estos frecuentes ejemplos de vegetacion, de donde se ha sacado el carbon, crecieron en el sitio donde ahora se hallan depositados. La regularidad y grande estension de los lechos carbónicos, y principalmente de ciertas cisuras anexas á ellos, la estratificacion y finura de los de pósitos que alternan con el carbon, y la escasez de canales (como los formaria la corriente de un rio) cortando por las capas unidas, todo indica claramente que no fué formado el carbon sobre la superficie, semejante á la turba, sino bajo del agua. Cuál era entonces la naturaleza de aquellos vastos espacios de agua somera bajo la que se acumuló el carbon? El carácter de las plantas fósiles perpendiculares, segun nuestros conocimientos actuales, contradice completamente la idea de haber vivido en el mar; sin embargo, las capas á veces conteniendo sin duda reliquias marinas, están asociadas con las series carbónicas. Por otra parte ¿cómo podemos creer que los lagos, aun concediendo que sus lechos se hundan pausadamente, puedan contener el enorme espesor de las capas que contienen el carbon, que en algunos casos llega á millares de varas? ¿O hemos de suponer que mientras una ancha faja de tierra baja con estensas

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lagunas, cerca de la embocadura de algun gran rio se sumergía con regularidad, el fango y la arena se iban depositando en tal órden sobre la superficie que conservase el nivel, de modo que las aguas del mar no entraran, excepto en el caso raro, de romper dentro de las lagunas con su abundante vegetacion? En vista de esto, ó de cosa parecida, despues de larga y continuada sumersion, suficiente á enterrar aun las mas elevadas montañas, de dónde puede preguntarse provino el sedimento que formó la gran pila de capas que alternan con el carbon? ¿No seria preciso que una área inmediata hubiera ido elevándose al paso que las capas de carbon continuaban sumergiéndose? Por lo poco que acabamos de manifestar se vendrá en conocimiento de cuantos puntos merecen examinarse escrupulosamente en los nuevos distritos de carbon; los principales son, la existencia de vegetales derechos, troncos de árboles (cuya posicion se espresará tambien), y si tiene raices, —la naturaleza de los lechos sobre que descansa el carbon, y en general de todas las capas; la continuidad y forma de ellas, y si están marcadas con undulaciones; si hay restos de animales marines, y si vivieron en aquel sitio, si estuvieron amontonados en sus posiciones actuales y otros puntos semejantes. Parece escusado añadir que todas las plantas fósiles deben recolectarse, distinguiendo las que se hallen perpendiculares de las horizontales. Se examinará el contenido de cualquier vástago derecho y sus raices; segun parecen se ahuecan por lo comun antes de envejecer, y entonces se llenan de fango, el cual en algunos casos contiene hojas y semillas.

Depósitos de sal.—Muchos informes son necesarios sobre este asunto, por lo que seria de sumo interés un

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buen surtido de muestras para ilustrar la naturaleza de las piedras que cubren ó sirven de cimiento á la sal. ¿Contiene reliquias orgánicas? ¿Vinieron estas en donde ahora se encuentran enterradas? ¿Manifiestan las piedras algunos signos de haber sufrido la accion del calor? ¿Son las capas regulares, ó están atravesadas por tongas oblícuas señalando la accion probable de las corrientes? ¿Están marcadas por ondas, ó por lechos de guijos ordinarios, ó por otros indicios que demuestren haber estado las capas depositadas en agua somera? ¿Cuál es el espesor, forma y dimensiones de los lechos salinos? Las muestras de sales, y de cualquiera sustancia salina mezclada con ellas se conservarán en botellas para hacer su análisis. El orígen de los lechos de la sal hallados en formaciones de tiempos muy diferentes y en distintas partes del globo es hasta el dia absolutamente ignorado; varios autores lo atribuyen al descenso superficial del agua del mar, volviéndose mas salina por la evaporacion; otros á la evaporacion del mar inundando periódicamente grandes espacios de arena baja, parecidos al Run de Cuth; algunos sospechan que su deposicion está de un modo desconocido relacionado con el fondo del mar, antes caliente por la accion volcánica. En ciertos paises hay estensos lagos de salmuera, cubriendo á menudo gruesos lechos de sal; todo esto merece investigarse. ¿Sobre qué descansa semejante sal ó salmuera, es sobre las desnudas capas inferiores, sobre arena ó cascajo, parecidos á los que cubren las inmediaciones del pais? ¿Contiene la sal restos de animales ó plantas? Las muestras de sal se conservarán en botellas, observando si en lo mas hondo hay alguna tonga delgada de otras sustancias salinas.

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De las laminarias.—La estructura apizarrada de las piedras dejará al principio per plejo á los jóvenes geólogos; pues á proporcion que se desenvuelven, las láminas de estratificacion, ó de deposicion primitiva se hace oscura y desaparece con frecuencia enteramente. Como el navegante, y especialmente el descubridor recorre varios puntos en la misma línea de costa, puede estudiar este asunto con facilidad, y sus numerosas y exactas observaciones les darán sorprendentes resultados. La clase ó impresion de las laminarias es uniforme en áreas sumamente estensas; siendo así que el ángulo y punto de sumersion varía mucho; pero hay razones para creer que los planos de inclinacion, examinados al través de un ancho espacio que corte la hilera, se coordinarán y manifestarán que son los cantos truncados de algunas grandes curvas ó cúpulas. La relacion de los planos laminarios con los de estratificacion, ó eges de elevacion se anotará escrupulosamente, como asimismo la que tenga con el perfil general de todo el terreno. Las grandes secciones en ángulos rectos para la impresion de las laminarias, con la profundidad exactamente diseñada en el papel, serán de sumo interés. Cuando dos órdenes de cerros, cada una de independiente laminarias, se cruzan, deben observarse con exactitud. En todo caso merece atencion cualquiera variedad mineralógica, por ligera que sea, en la tonga paralela de láminas; pero las investigaciones sobre el particular no serán dignas de confianza sin que los planos de estratificacion sean distintos para que no pueda confundirse (como sucede á menudo) la laminaria y la estratificacion. En donde una capa de piedra arenisca, ó de cualquiera otra clase sin láminas, esta interstratificada con laroca pizarra, debe examinarse

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con escrupulosidad la superficie de union, para ver si la pizarra se desliza á lo largo de los planos laminarios, ó si además la masa no ha sido comprimida ó estrechada en ángulos rectos hácia estos mismos planos. Las conchas fósiles las encontró Mr. Sharpe en rocas apizarradas que tenian su forma muy alteradas, y todas en igual direccion; aquí tenemos una guia para juzgar del importe y camino del desórden mecánico que hayan padecido las piedras pizarras circundantes.(1) Las observaciones sobre las laminarias para que sean útiles, deben ser muchas y muy exactas.

La foliacion de los skists metamórficos, esto es, el orígen de las camas de cuarzo, mica, feldspato, y otros minerales, de los cuales se componen los skists, gneiseos, micaceos, chloríticos y hornbléndicos está íntimamente enlazada con las laminarias de rocas apizarradas honogéneas. Casi todas las observaciones propuestas sobre laminarias son aplicables á la foliacion. Donde quiera que se hallen estensos distritos de rocas apizarradas, foliadas y ordinarias, las investigaciones serán de sumo interés. Estas piedras foliadas han sufrido toda la accion metamórfica, es decir, que f'ueron mineralógicamente alteradas, y hecho cristalina por la atraccion química ayudada del calórico; pero esto último es asunto muy oscuro, y sobre el cual no parece se conseguirán muchas mas luces sin un profundo conocimiento de mi-

(1) Respecto á otras observaciones sobre este interesante asunto, dice Mr. Hopkins en su escrito, acerca de la presion interna de las masas de rocas, «Transacciones Filosóficas de Cambridge vol. VIII», que el observador deberá dirijir su atencion especialmente á aquellos casos en que la inclinacion de los planos lamina rios hácia el lecho es pequeña, ó de 45°.

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neralogía ó química. Ahora sabemos que la piedra granito, que ha sido fluidificada (como puede decirse por sus grandes venas estendidas interiores, incluyendo los fragmentos de rocas que estaban encima) son foliadas de una manera mas ó menos perfecta: en estos casos la relacion de los planos de foliacion con los de las rocas inmediatas que han sido metamorfoseadas, pero no fluidificadas, será eminentemente curiosa.

Sobre la naturaleza del fondo del mar.—Como toda capa sedimentaria ha sido lecho de la mar, ó lago, así es manifiesta la importancia de las observaciones acerca de este particular; y los oficiales de marina estarán en mejor posicion que otro alguno para hacerlas en las espediciones de descubrimientos. Los límites de la profundidad en diferentes latitudes, en que vivieron varios animales, ó se encuentran muertos, es quizás el punto mas importante, para ulteriores investigaciones, que puede influir en la ciencia geológica; apenas se han hecho observaciones por medio de la pesca en los trópicos. No solo las conchas, corales, erizos de mar, cangrejos &c. cogidos en distintas profundidades serán conservados, sino tambien anotado un número proporcionado de cada clase, con la naturaleza del fondo. El observador hará cuanto esté de su parte en esta línea, manifestando despues los resultados en una Tabla sinóptica. (1) Hay otro punto de vista bajo el cual el lecho del mar recompensará con usura las contínuas y largas observaciones. Es sabido que la naturaleza del fondo cambia con frecuencia y regularidad aproximándose á la costa; las guijas, por ejem-

(1) La mejor red, y el modo de usarla se describirá en la seccion de Zoologia.

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plo, aumentan de tamaño en sorprendente y constante relacion con el descenso de la profundidad. Pero los medios por los cuales están así distribuidas no es conocido: ¿es á causa del oscilamiento de las olas en períodos comunes, ó solo durante los temporales; ó por la accion de las corrientes? Una carta que esprese exactamente la naturaleza del fondo y líneas de corrientes, dará alguna luz sobre este asunto. Si observamos la naturaleza de las guijas, hallarémos tal vez el punto de donde fueron arrojadas. Se han hecho escelentes observaciones por los ingenieros en riveras pedragosas; y sin embargo, casi nada se conoce de sus movimientos bajo del agua. ¿En qué situacion están las guijas? ¿Están incrustadas (como sucede á menudo) con delicadas coralinas?—Despues de algun fuerte temporal ¿se han encontrado rotas sus puntas? En canales angostos donde hay rápidas corrientes, y en ancha mar frente á los estrechos, en que el agua por lo general desciende con prontitud ¿cuál es la naturaleza del fondo? ¿A qué profundidad del mar en un temporal se manifiesta el agua fangosa? ¿A cuanta distancia de la playa, y á qué braceage el retroceso de las olas, ó el cable, trabajan, por ejemplo, sobre anclas pequeñas? ¿A cuanta profundidad puede mover la mar piedras sólidas? Esto podrá juzgarse algunas veces por la calidad del fondo; así cuando el fango suelto cubreen todo tiempo, la superficie de una roca submarina que por la naturaleza de las capas adjuntas estamos seguros fueron echadas abajo, inferimos tambien que la mar en su nivel actual, y bajo circunstancias existentes, no es un agente destructor sino que deposita y protege ¿Es en la línea de pleamar, ó entre ellas, cuando las rompientes horadan con mas vigor las grietas esteriores de la

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costa? Fragmentos jigantescos de peñascos, demasiado grandes para rodar por sí mismos, se ven al pié de casi toda la línea de altas grietas. ¿Por qué medios en el discurso de las edades serán estos removidos, como es preciso sucediera con sus innumerables predecesores? ¿Han rodado lentamente, ó se rompieron antes? Será conveniente recordar, que entre trópicos la accion poderosa de partir piedras los hielos, no tiene lugar absolutamente. Nuestras observaciones además, sobre los depósitos aluviales y sub-litorales de estas latitudes no son dudosas por los antiguos efectos de hielos flotantes. ¿La espuma de agua salada, sobre la línea de rompientes corroe por descomposicion quimica las rocas calcáreas, estendiendo su influencia á las otras piedras? Las costas elevadas están coronadas de agudos promontorios y aislados penachos ¿se debe esto esclusivamente á la mayor dureza de las piedras que !as forman, ó las rompientes no actúan con mas eficacia cuando la revesa corre por alguna proyeccion derruida?

Las rocas que se elevan en declive en medio del mar, y espuestas á ser bañadas constantemente por la mas terrible resaca, están con frecuencia llenas de diversos animales marinos, lo que parece indicar que el agua sola no tiene el poder de destruir gradualmente las fuertes rocas, aunque las olas puedan á veces arrancar grandes fragmentos. ¿Es el movimiento de las guijas, ó de la arena, un elemento indispensable para que las olas corroan las piedras duras? ¿Pero cómo es que en los puertos pequeños y abrigados en donde las olas apenas tienen poder para mover el ripio, están siempre rodeados de grietas, las cuales en muchos casos, prueban evidentemente que masas considerables de peñascos fueron

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destruidas y removidas dentro del fango? Además en una profundidad moderada, cuyo fondo está cubierto de cascajo ¿destruye el movimiento de las guijas las piedras sólidas?; entonces las guijas estarian limpias, y la superficie de las rocas sub-marinas probablemente con surcos ó canales formando ángulos rectos hácia la playa. En donde haya corrientes y revesas violentas ¿se ven agujeros redondos en el fondo, semejantes á los que producen los remolinos al pié de las cascadas? Esto, quizás, podria asegurarse por medio de una vara larga á vuelta de la marea: los agujeros profundos se han observado en rocas cubiertas primitivamente por la mar, y su orígen tiene perplejo á los geólogos. La persona que se dedica con esmero á estos asuntos, podrá alguna vez formar su opinion sobre aquellos puntos que al principio le parece rian oscuros é indefinibles. Si se construye el escandallo usual de modo que figure una pequeña campana, y bien preparado, dará con suma propiedad la clase del fondo Cualquiera podrá sin duda alguna, en largos periodos, reunir y comparar las observaciones en grandes áreas, y en circunstancias diferentes, conseguir nuevos é importantes resultados.

El observador podrá llegar casualmente á un distrito donde hubiese ocurrido alguna reciente catástrofe por el agua; tales como el desbordamiento casual de un lago saliendo con precipitacion, ó por el ímpetu undulante de algun terremoto en el fondo. En estos casos, todos los efectos que ha producido, como la densidad y naturaleza de cualquier depósito —si la estratificacion es desigual ó contínua — si la superficie pedragosa sebre que ha pasado el torrente está áspera ó lisa; todo esto será escrupulosamente descrito, tomando la medida

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de los grandes obstáculos que hayan sido trasportados; pero lo que se desea sobre todo es exactitud y proligidad.

De la accion del hielo.—El que navegue por los mares polares, prestará un gran servicio á la geología observando los efectos que producen las masas de hielo en redondear, pulir ó destruir las piedras sólidas, ó ya tambien trasportando cascajo ó pedernales. Los hielos flotantes, segun sabemos, llevan los fragmentos de dos modos; á saber, el hielo de costa, en que los pedernales de la costa están congelados, y en masas de hielo formadas por los ventisqueros entrando en el mar, donde han caido anteriormente peñascos de los precipicios inmediatos. Es pues evidente, que en último caso los fragmentos serán en general enteramente angulares, y no irán á menos agua que el calado del hielo sumergido; requisito indispensable para que flote la banca. Por otro lado, los pedernales congelados en las costas de hielo, serian en general caidos anteriormente en el agua, y ser trasportados á una playa comun por la fuerza de la marea, y quizás, amontonados en estrañas posiciones. Todos los hechos que ilustren la diferencia entre los resultados que producen los hielos de costa y los verdaderos flotantes serán muy apreciables. Los pedernales envueltos en los hielos de costa cuando son arrojados sobre los bajos pedragosos, se encuentran deteriorados? Donde quiera que haya motivo para creer que una superficie ha sido maltratada por la accion reciente del hielo, debe hacerse minuciosa descripcion y grabado, de la profundidad, largo, ancho y direccion de los surcos. En los verdaderos hielos flotantes están los fragmentos de roca, por lo comun, pegados ó desprendidos; cuando se vol-

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tean estas bancas, dichos fragmentos se ven generalmente embutidos en aquella parte sumergida en el agua, ¿cómo fueron incrustados allí? De consiguiente, debe anotarse la naturaleza, número, tama˜o, forma y distancia probable de su orígen de todos los fragmentos de piedras, con la frecuencia de estos casos que se observen en los hielos flotantes. Una costa polar que se conozca ha sido elevada por restos orgánicos servirá de suma instruccion. ¿Los grandes hielos flotantes levantan el fango y cascajo del fondo del mar en undulaciones como los moraines de los ventisqueros? ¿Pueden las conchas, ú otros animales marinos vivir en poca agua, removida con frecuencia y enturbiarla en las márgenes de las bancas? La pesca solo puede responder á esto. El medio para distinguir los efectos de antiguos hielos flotantes de aquellos producidos por viejos ventisqueros, es, hasta ahora, el gran desiderandum de los geólogos. La obra y sus láminas sobre estos ventisqueros, por Mr. Agassiz, debe llevarse en los viages á las regiones frias tanto se tentrionales como meridionales.

Pedernales errantes se encuentran en Europa, Norte-América y su parte mas meridional, los cuales segun el parecer de muchos geólogos, fueron llevados por el hielo los inmediatos á las montañas por antiguos ventisqueros, y los de las tierras bajas, por el hielo flotante. Estos pedernales cuando no son de enorme tamaño, podrán confundirse con piedras redondas, que á veces son trasportadas por grandes inundaciones, ó por efecto de la reventazon de la costa durañte algun cambio lento del nivel de la tierra Las masas de granito, por los frecuentes desprendimientos, de grandes pedernales caidos en el agua, y rodando despues hácia abajo, han sido descritos muchas ocasiones

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erróneamente como que pertenecian á las clases errantes. En donde no se conozca con perfeccion la naturaleza de todas las rocas inmediatas, el mayor tama˜o y angularidad de los fragmentos (aunque no scan de constante relacion) serán claros distintivos de su carácter; pero aun cuando el terreno circundante no esté del todo conocido, la comparacion de una altura aislada, ó de peque˜a isla podrá establecerse con facilidad, y si se hallan esparcidos grandes pedazos de piedra estraña sobre su superficie, podrán tomarse estos, casi seguramente, por pedernales errantes. Aquí advertirémos, sin embargo, que en el caso de fragmentos de rocas sedimentarias serán quizás el último resíduo de una formacion superior de denudacion. Donde quiera que se encuentren pedernales errantes, deberá espresarse su composicion y forma, —especialmente si son angulares, gastados por el agua ó rayados— como tambien del tamaño, por medidas tomadas en el acto, aunque sean con alguna imperfeccion.

Al norte y al sur se ha encontrado cierta formacion particular llamada «errática» (till), relacionada con estas masas errantes; consta por lo comun de fango, y conteniendo piedras angulares y redondas de todas magnitudes, mayores que los pedernales, mezclados confusamente, y por lo regular sin ninguna estratificacion. Tales depósitos serán examinados. Algunas veces cuando están estratificados, se hallan los lechos superiores violentamente desquiciados, mientras que los mas bajos permanecen ilesos, manifestando así que la violencia no ha venido de la parte inferior como en los casos generales de geología. Sir C. Lyell dice, que este efecto es producido por el volteo de las grandes bancas.

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Los fenómenos que acabamos de mencionar, segun los actuales conocimientos; —tales como las piedra rayadas, achatadas, y pulidas, los moraines, pedernales errantes y lechos de errática aunque ocurren en latitudes donde los ventisqueros no se presentan ahora, ni la mar se hiela jamás, ni llegaron hielos flotantes, no se ha observado en ambos hemisferios á mayor altura que por los 40° de latitud En este concepto, debe decubrirse sobre una costa cualquiera la accion antigua del hielo, averiguándose con exactitud el límite hácia los trópicos en que cesan. Las observaciones que mas necesitamos son en la costa occidental del Norte-América, en la oriental del Asia, en la Nueva Zelanda y otras islas del océano meridional. El período de la accion del hielo está muy bien conocido en Europa y Norte-América, pero no así en el hemisferio del sur, cuya averiguacion prestaria un gran servicio á la geología; puesto que debe influir en nuestras ideas sobre el clima del mundo durante los últimos períodos terciarios. Cualquiera con cha incrustada en la formacion errática (lo que por desgracia sucede rara vez) decidirá este punto; y quizás juzgarse tambien de él si la errática ó pedernales se encuentran atravesando sobre depósitos de conchas, ó cubiertos por ellos.

Distribucion de los seres orgánicos.—Como la geología abraza la historia de los habitantes orgánicos y de los materiales inorgánicos del orbe, cuanto tienda á su clasificacion está bajo su influencia. En las bancas de nieve en medio del mar se ha observado tierra, y es conveniente recoger un poco de ella, lavarla con agua dulce filtrarla, secarla suavemente, y envolverla en papel de estraza, para enviarla despues al punto donde pueda

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ser examinada oportunamente, tomando las debidas precauciones por si contiene algunas simientes vivas. Además, las raices de cualquier árbol en las islas del océano serán partidas á fin de ver si encierran tierra ó piedras (como sucede á menudo), siguiéndose el método con la primera que con la del hielo flotante: es en verdad sorprendente la gran cantidad de semillas que se hallan con frecuencia en las porciones mas pequeñas de tierra. Algunos pájaros granívoros, cogidos en alta mar, será secado el contenido de sus intestinos para el propio objeto. El zoólogo, que, con una red especial pesca pequeños animales flotantes, observará si encierran semillas. Estas esperiencias, aunque á veces molestas, son, sin duda, dignas de hacerse. Tambien es conveniente la reunion de hechos ó relaciones tradicionales de los habitantes de islas ó arrecifes de coral, acerca de la primera llegada de pájaros, reptiles, insectos, ó plantas notables. En aquellos casos raros de lluvias de peces, reptiles, conchas, tierras, semillas, confervoes, &c. será anotada cada especie, y reunido muestras.

Fenómenos volcánicos.—El navegante tendrá muchas ocasiones de examinar islas volcánicas, y quizás volcanes en erupcion. Con respecto á estos, describirá cuantos vea: si fuese conocida exactamente la posicion del cráter podrá tal vez, observando algun punto de una nube, medir con el sestante la altura á que se elevan los fragmentos, y la columna de cenizas. Si tiene instrumentos á propósito dibujará, con la exactitud que permita el tiempo, los cráteres mas notables por su tamaño, profundidad ó figura particular. Mr. Elie de Beaumont ha visto que debido á la fluidez de la lava, las corrientes nunca se consolidan en masas moderadamente compac-

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tas, á menos que no sea en una inclinacion imperceptible. En declives de casi dos ó tres grados, consta la corriente de masas bastante irregulares, formando á menudo en su interior un hueco abovedado. Sin embargo, nuevas observaciones referentes á las lavas de distinas composiciones son muy deseadas. Las medidas podrán tomarse sin dificultad con un sestante y horizonte artificial. (1) Al hacer estas observaciones se elegirán las corrientes comparativamente nuevas, de modo que no haya duda de ser el todo una sola corriente: esto no po-

(1) Mr. Elie de Baumont, dice lo siguiente: «Memoires pour servir &c., tomo IV, pág. 173.»—
«El método que he tenido costumbre de emplear en esta clase de medidas, es fácil y sencillo, y cuya descripcion evitará dificultades á todos. Coloco en el lado del sestante, detrás del espejo fijo, un pedacito de papel blanco con una ranura angosta (ouverture étroite) que corresponde al ege del anteojo. Sobre la superficie esterior del papel se tira una línea negra perpendicular al plano del círculo graduado, pasando por el centro de la ranura antes dicha. En un recipiente proporcionado se echa la cantidad de mercurio necesaria para formar una superficie plana de cierta estension. Luego se dirige el anteojo del sestante verticalmente al mercurio, y en él se busca la imágen de la línea negra. Hecho esto es seguro que el rayo visual de la imágen en el horizonte artificial solo podrá desviarse de la perpendicular el ancho de la línea, siendo sensible el tamaño de la abertura. Estos dos errores pueden disminuirse hasta el punto que no esceda el máximo de un minuto. Estando ciertos de la verticalidad del rayo visual sobre la imágen de la línea negra, solo resta hacer que la imágen de cualquier objeto reflectado por el espejo movible coincida con la de la línea negra, para tener el ángulo entre la vertical, y la línea tirada desde el centro del instrumento al objeto en cuestion, que podrá se algun punto lejano, sobre la superficie de un lecho de lava, ventisquero, camino, rio &c.,»

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drá juzgarse sin examinar la línea total entre ambos puntos de medicion, porque algunas lavas líquidas y delgadas salen por un lado; y dos corrientes sobrepuestas podrán equivocarse fácilmente por una sola. La composicion, espesor, y grado de celeridad de cualquiera corriente de lava, cuyo declive se ha medido, debe medirse como vista por los lados de un corte, y por donde quiera que su estructura interior se manifieste. Al rededor de muchos volcanes en actividad y apagados, tanto en los continentes como los de las islas, hay un círculo de montañas, escarpadas interiormente y con suavidad inclinadas por los flancos esteriores. Las capas volcánicas de que se componen, radian hácia todas partes desde el espacio central, pero en ángulos mucho mayores de los que se cree se consolida la lava en masas tan gruesas y compactas. Estas montañas forman lo que se llama «cráteres de elevacion», sobre cuyo orígen se han suscitado varias cuestiones, exigiendo por lo tanto ulteriores investigaciones. Hay grandes hileras de montañas de esta clase en la isla Mauricio y Santiago en la de Cabo Verde, pero solo se han descrito parte de ellas. Los puntos principales á que es necesario atender son, inclinacion de las corrientes por medidas en el acto, su densidad y composicion; figura y elevacion de las montañas, sus deterioros y reparaciones por la antigua accion del mar cuando la tierra se hallaba en un nivel mas bajo, porque Sir C. Lyell ha atribuido últimamente casi esclusiva esta accion; si las atraviesan muchos diques, y su comun direccion; la distancia que las separa unas de otras, el diámetro y contorno del tosco cíirculo formado por ella. En efecto, seria de suma utilidad el diseño de los referidos cráteres de elevacion, ó lo que es mas practicable di-

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bujar por las medidas que se hagan dos secciones que crucen el círculo en ángulo recto.

Algunas corrientes de lavas especialmente aquellas que pertenecen á los seres trachiticas, (duras, y por lo comun de color pálido, con cristales de feldspato vítreo) son laminosas. El curso de las capas respecto al de la corriente, debe estudiarse mucho sobre la superficie, terminacion y flancos de ella; si afortunadamente se hubiere formado allí una seccion trasversal por todo su espesor, será asunto de muy interesante averiguacion. Es conveniente reunir series de muestras para ilustrar la naturaleza de las láminas.

Del polvo aéreo.—Un polvo fino de color bazo hacaido muchas veces sobre las embarcaciones en alta mar, y mas especialmente en medio del Atlántico. Cuando esto suceda, se recogerá; anotando la direccion Y fuerza del viento, la de la corriente superior manifestado por el movimiento de las nubes, tanto en aquel dia como los anteriores, y en fin la fecha y posicion del buque Este polvo, segun ha manifestado Ehrenberg, consiste en muchos casos, casi enteramente, de cubiertas silíceas de infusorios. La distancia á que es lanzado el verdadero polvo volcánico, es punto digno, en varios conceptos, de averiguarse.

Elevacion de la tierra.—Los terremotos producen por lo comun alteraciones en el nivel, de que trata Mr. Mallet, sin embargo, se han conseguido algunas no ticias de su naturaleza, insertando aquí los cambios de nivel no presenciados materialmente por el hombre. Abundantes indicaciones, tales como las líneas de hendiduras interiores, los montecillos arenosos, piedras corroidas y bancos de ripio, indican casi siempre los pri-

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meros efectos del mar sobre la tierra cuando esta permanecia mas baja de nivel. Pero la mayor evidencia, y el solo modo por el cual puede establecerse el período (pues las apariencias antes mencionadas, aunque bien conservadas son á veces de considerable antigüedad) es la presencia de nuevos restos marinos levantados. En la tierra que ha sido elevada dentro de un tiempo geológicamente moderno, las conchas de mar se encuentran con frecuencia en débiles lechos de arena y fango, ó bien esparcidos sobre la desnuda superficie. En estos casos, y especialmente en el último, se necesita gran precaucion para deducir la evidencia; pues el hombre, los pájaros, y cangrejos trasportan frecuentemente, en el curso de los años, estraordinaria cantidad de conchas. En el primer caso del hombre, se encuentran estas por lo regular en montones, y hay razones para creer que este carácter se conserva por mucho tiempo. Para distinguir las que trasportan los animales de las levantadas por el movimiento de la tierra, se observarán las siguientes señales:— Si las conchas han estado muertas mucho tiempo bajo del agua, como las que tienen ostras, serpulæ, coralinas adheridas en su interior; si por no estar crecidas del todo, ó por su clase, son demasiado pequeñas para el alimento; teniendo presente que algunas, como las almejas, pueden conducirse sin designio por los hombres ú otros animales en su estado jóven pegadas á las conchas mas grandes; y finalmente, si todas las muestras tienen igual apariencia de antigüedad. Aquellas que han estado espuestas por muchos años al aire, aun conservan sus colores de un modo admirable. El mejor testimonio es el de las ostras y conchas huecas que se encuentran asidas ó enterradas en piedra, y en la misma

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situacion que cuando estaban vivas; pudiéndose descubrir á ocasiones removiendo la tierra ó el estiércol de los pájaros que cubren las puntas de los peñascos. En donde las conchas están introducidas en las capas superficiales del terreno, aunque parezcan exactamente iguales al moho vegetable, los lechos serán conservados, pues el microscopio descubrirá quizás fragmentos imperceptibles de animales marinos. En todos casos deberán conservarse muestras de conchas, aunque estén rotas, deterioradas ó aparentemente destrozadas; porque la mera narracion de que tales conchas elevadas á la superficie, se parecen á las que aun viven sobre la costa no es de ningun valor. Se dará noticia si la multitud proporcional entre las clases diferentes es la misma en las conchas levantadas que en las cogidas ahora en la costa. Se medirá la altura á que están sobre el nivel del mar los restos marinos. En las situaciones limitadas donde el cambio de nivel parece haber sido pequeño, es necesario mucha precaution para admitir alguna evidencia; puesto que cualquier cambio de direccion en las corrientes (resultado de las alteraciones en los inmediatos bajos sub-marinos) puede causar que la marea fluya á cierta menos elevacion, y aparecer de este modo que la tierra ha subido. En donde quiera que se pruebe haber subido el terreno recientemente, su superficie, que manifiesta la última accion del mar, abrirá un vasto campo para la observacion. Sobre tales costas se elevan á menudo terraplenes formando escalones. Su contorno y composicion deben estudiarse, figurándolos y midiendo la altura en diferentes puntos de la costa. Hay motivos para creer que semejantes terraplenes están á veces colocados á sorprendente distancia en la

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misma altura. Cuando hay varios en los lados opuestos de algun valle, es indispensable un nivel de aire para reconocer la correspondencia de los escalones. En donde existan hileras de grietas, las marcas de corrocion de las olas podrán encontrarse algunas ocasiones, y como estas presentan por lo comun una línea definida, es necesario averiguar valiéndose de buenos niveles su horizontalidad, ó medir la inclinacion, en el caso de que no lo estuviese. En donde haya mas de una zona corrosiva descubierta, serán todas niveladas, porque no es consecuencia precisa que las varias líneas sean paralelas. A lo largo de costas dilatadas, y rodeando islas que han sido elevadas á considerable altura, y en que ahora nos paseamos sobre lo que era antiguo período geológico, será bueno observar el lecho del mar por si los vastos depósitos sedimentarios fueron levantados, pues se ha supuesto tácitamente, que estos depósitos son posteriores á la formacion de la costa.

Hundimiento de la tierra.—Este movimiento es mas difícil descubrir que el de elevacion por la tendencia á ocultarse bajo del agua la superficie así afectada. Por esta razon las evidencias de estas sumersiones serán muy apreciables; además dicho movimiento, ocupa probablemente una parte mas importante en la historia del mundo que el de elevacion, pues hay causas para no dudar que las mayores formaciones se acumularon mientras se iba hundiendo el fondo del mar. La sumersion podrá deducirse algunas veces por la configuracion de la costa; v. g. en donde la línea de grietas, demasiado irregular para haberse producido por solo elevacion, se interna en el agua á tanta profundidad que no puede suponerse, que las nuevas porciones de grietas sumergi-

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das hayan sido ocasionadas por las corrientes. La causa patente de semejante sumersion, si no está atestiguada por el hombre, lo es por la presencia de árboles, lechos de turba, y las ruinas de antiguos edificios, sumergidos en cierto modo en playas tranquilas. Los referidos edificios manifestarán á veces esta evidencia en situaciones improbables: se ha averiguado que en una de las islas volcánicas del Archipiélago Carolino, hay ruinas cuyos escalones están cubiertos por el mar. Tambien en la isla Tercera (Azores) hay una vieja iglesia ó monasterio que segun noticias está de este modo.

Arrecifes de coral. (1)—El punto mas importante que debe investigarse acerca de estos arrecifes es, la profundidad á que cesa el fondo del mar, fuera del arrecife, para ser cubierto por una cama de corales vivos. Esto se conseguirá repitiendo la sonda, sirviendo de escandallos pesados en forma de campana, llenos de sebo, en el cual se introducirán pequeñas porciones de coral, ó dejarán su impresion en él exactamente: de este modo se verá tambien al pronto si el fondo es de arena. Estos límites de profundidad deben averiguarse en diferentes mares, latitudes y situaciones. Es de temer en la reunion de muestras de corales que se enrede la red, á menos que no se empleen para evitarlo cadenas y anzuelos. Hay motivos para sospechar que varias especies de corales crecen á profundidades diferentes; por manera que en la coleccion de muestras, se anotará con escrupulosidad el braceage en que se encuentra cada especie, así

(1) La única obra escrita especialmente para este asunto es la titulada: «The structure and distribution of coral reefs» por Mr. Darwin.

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como en la que es mas abundante. Debe tambien anotarse si las muestras pertenecen á las aguas tranquilas de un lago, canal resguardado ó de las descubiertas fuera de los arrecifes. Estos pequeños arrecifes dentro de las lagunas anulares (atolls), ó islas lagunarias en el océano Indico salen todos á la superficie; mientras que en otras lagunarias, los arrecifes no suben ni con muchas brazas al mismo nivel. Será muy curioso averiguar si en estos casos los corales son de la misma clase, y siendo así, en qué depende esta singular diferencia para su crecimiento hácia arriba. Los hechos que aclaren el órden en que los corales crecen, bajo circunstancias favorables, son siempre interesantes; ni deben desatenderse aquellos hechos negativos que manifiestan no haberse aumentado los arrecifes lateral ó verticalmente en cierto período determinado.

Asi como para juzgar del grado de vegetacion en un monte espeso, se corta primero una parte; lo mismo se hará con los arrecifes de coral. Los naturales de algunas de las muchas islas de coral que pueblan los grandes océanos, podrán quizás aducir hechos positivos sobre este asunto; por ejemplo, saberse la fecha en que un canal fué cortado para la navegacion de grandes canoas, y qué cantidad ha crecido despues.

Para clasificar estos arrecifes, lo mas importante á que debe atenderse es la inclinacion del lecho de la mar inmediata; despues el braceage de las lagunas interiores en el caso de ser anulares, y del canal entre la tierra y el arrecife, en los Circulares, de Barrera, y Sinuosos. Cuando son practicables, es preciso sondar á cortas distancias conocidas, desde las rompientes hácia la mar en línea recta, de modo que la secante de una sec-

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cion pueda trazarse sobre el papel. En aquellos casos que el fondo descienda por la colocacion de los lechos ó escalones, se atenderá á su forma con especialidad; si están cubiertos de arenas ó de corales vivos ó muertos; y si estos son diferentes en distintos lechos: lo mismo se considerará dentro de la laguna, siempre que su lecho ó costa se componga de escalones; el orígen de estos escalones ó lechos es asunto muy oscuro en el dia. En los océanos Indio y Pacífico existen arrecifes enteros que tienen el contorno de las islas anulares, ó de laguna, á varias brazas de profundidad; hay tambien porciones de detinidos arrecifes en las anulares y en arrecifes circulares igualmente profundos. Es muy conveniente averiguar la naturaleza de estas superficies sumergidas, si son formadas de arena, piedra ó corales con vida ó sin ella.

En algunos casos están unidas por una línea de arrecifes dos ó mas anulares; y debe examinarse la hechura del fondo en ambos lados de esta union. Cuando dos islas de arrecifes, ó anulares, se hallan muy cerca una de otra, se intentará averiguar la profundidad entre ambas con sondalezas largas: el fondo entre algunas anulares de las Maldivas se ha tocado. Deben compararse en todos conceptos la forma y naturaleza generales de las islas de arrecifes circulares con los arrecifes anulares que forman las que así llamamos.

Sobre las costas de toda clase de arrecifes, especialmente en los anulares, y de la tierra circundada por barreras de aquellos, la prueba de la sumersion paulatina de la tierra será buscada con esmero; es decir, por las raices de los árboles, por el cimiento de las casas, pozos, grabados ú otras obras del arte que ahora están

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bajo el nivel de la pleamar y que hay fundamento para creer que han estado encima alguna vez. El observador debe considerar que el árbol del coco y el mangle pueden crecer en agua salada. Si se hallan tales testimonios, se averiguará si ha habido terremotos. Por otra parte, todas las masas de coral colocadas á una altura tal del nivel de la mar que no puedan haber sido conducidas allí por la rompiente en los temporales, en un período cuando los arrecifes no han crecido hácia el mar, serán investigadas y medida su altura. Hay fundamentos para creer, que algunos arrecifes de coral se han elevado, debido al efecto de la estension horizontal y lateral de los que fueron observados de nuevo; pues el resultado natural de esta vegetacion esterior es romper gradualmente la fuerza de las olas, por manera que las rocas llevadas ahora mas lejos de las rompientes esternas trastornadas á menor altura que antes, y los corales mas interiores, no siendo ya constantemente bañadas por la reventazon, dejan de vivir en un nivel en que algun dia florecieron. Es preciso recoger las muestras de todos los corales levantados, con especialidad de las conchas asociadas por lo comun á ellos; pues no cabe duda que las antiguas capas que contenian corales han sido algunas veces confundidas con nuevas masas de piedras de coral.

La importancia de investigar si egos sufrieron ó sufren cambios de nivel depende de la creencia que todos los diferentes caractéres de las anulares y arrecifes circulares, por un lado, y por otro los sinuosos estrivan en el efecto que produce el crecimiento de los corales hácia arriba, en virtud á la elevacion í sumersion pausada de sus cimientos.

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Una masa gruesa y muy estensa de rocas de coral, nuevamente levantada, nunca se examinó con detencion, de consiguiente, su escrupulosa descripcion— con especialidad si el área incluye una depresion central manifestando que existió al principio en forma anular—es de suma conveniencia. ¿De qué naturaleza es la piedra-coral? ¿Está por lo comun estratificada ó atravesada de camas oblícuas? ¿Consta de finos y consolidados de tritus, ó de fragmentos ordinarios? ¿O es formada por capas de coral macizadas al paso que crecen? ¿Hay muchas conchas ó huesos de peces y de tortugas introducidos en la masa, y están en sus posiciones naturales las clases agujereadoras? El grueso de la masa entera y capas principales debe medirse, reuniendo la mayor cantidad posible de muestras.

Finalmente, repetimos, el jóven geólogo debe con siderar que la recoleccion de muestras es la parte mas pequeña de su trabajo. Si reune fósiles hará bien; si tiene la fortuna de encontrar huesos de alguno de los mayores animales, habrá hecho probablemente un descubrimiento importante. Permítasenos, recordarle, sin embargo, que añadirá gran valor á sus fósiles rotulando cada una de las muestras; con objeto de que nunca puedan mezclarse las de dos formaciones distintas, describiendo al propio tiempo la sucesion de las capas en donde fueron desenterradas. Pero aun deben ser mas elevadas sus miras: construyendo figuras seccionales con todo esmero de cada distrito que haya frecuentado (teniendo presente que la exactitud es una cualidad que depende de la voluntad), reuniendo para su propio uso, y examinando escrupulosamente numerosas muestras de

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piedras, y adquiriendo costumbre de buscar con paciencia la causa de todo lo que vea, haciendo comparaciones con cuanto haya observado ó leido, podrá, aun sin conocimientos anteriores, conseguir en corto tiempo ser un buen geólogo, y gozará verdaderamente de la alta satisfaccion de haber contribuido á perfeccionar la historia de este portentoso mundo.

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MANUAL

DE

INVESTIGACIONES CIENTIFICAS;

DISPUESTO PARA EL USO

DE LOS OFICIALES DE LA ARMADA,

Y

VIAJEROS EN GENERAL.

REDACTADO POR SIR F. W. JOHN HERSCHEL, BARONET.

Y

PUBLICADO DE ÓRDEN DEL ALMIRANTAZGO.

SEGUNDA EDICION.

TRADUCIDO DEL INGLÉS POR EL BRIGADIER DE LA ARMADA

DON JUAN N. DE VIZCARRONDO.

CADIZ.

IMPRENTA DE LA REVISTA MEDICA.

1857.

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MANUAL

DE

INVESTIGACIONES CIENTIFICAS;

DISPUESTO PARA EL USO

DE LOS OFICIALES DE LA ARMADA.

Y

VIAJEROS EN GENERAL.


REDACTADO POR SIR F. W. JOHN HERSCHEL, BARONET.

Y

PUBLICADO DE ÓRDEN DEL ALMIRANTAZGO.

SEGUNDA EDICION.


TRADUCIDO DEL INGLÉS

POR EL BRIGADIER DE LA ARMADA

D. JUAN N. DE VIZCARRONDO.



CADIZ.

Imprenta y Librería de la Revista Médica.

1857.

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Esta obra es propiedad.

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ADVERTENCIA DEL EDITOR.

Habiendo remitido al Gobierno de S. M. el original de la presente obra, para que fuese censurada por los Cuerpos facultativos de la Armada, estos han tenido por conveniente dar los dictámenes que á continuacion se copian; y el Gobierno de S. M. en vista de lo favorables que han sido, se ha dignado dar la Real órden que precede á los indicados informes, con lo cual queda demostrado el gran mérito de ella.

Cádiz 1.° de Setiembre de 1856.

Abelardo de Cárlos.

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MINISTERIO DE MARINA.

Excmo. Señor.—He dado cuenta á la Reina q. D. g. de un espediente instruido en este Ministerio con motivo de una instancia promovida por D. Abelardo de Cárlos, vecino de Cádiz, solicitando la proteccion del Gobierno para la publicacion de una obra escrita en inglés por Mr. John Herschel, y traducida al castellano por el brigadier de la Armada D. Juan Nepomuceno Vizcarrondo, titulada: «Manual de investigaciones cientificas»;y S. M., en vista los favorables informes del Almirantazgo y de los demás antecedentes sobre el asunto, se ha dignado resolver se recomiende la adquisicion de esta obra á todos los gefes y oficiales de la Armada y á los capitanes y pilotos de la marina mercante. Lo que de Real órden digo á V. E. para conocimiento del Almirantazgo y efectos indicados, acompañándole para que lleguen á poder del interesado el original de la obra en inglés y un ejemplar manuscrito de su traduccion al castellano.—Dios guarde á V. E. muchos años. Madrid 20 de Enero de 1856.—Sr. Vice-presidente del Almirantazgo.—Es copia.

ALMIRANTAZGO.—2.a SECCION.

ALMIRANTAZGO.—2.a Seccion.—N.° 411.—Excmo. Sr.—Cumpliendo lo precepluado en Real órden de 10 del actual con la que se remitia á informe del Almirantazgo un ejemplar del «Manual de Investigaciones científicas» escrito en inglés por Mr. John IIerschel, y un manuscrito de su traduccion al castellano por el brigadier D. Juan Nepomuceno Vizcarrondo, acompañanado al mismo tiempo los

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informes que acerca de este asunto han emitido los Sres. Directores del Depósito Hidrográfico y del Observatorio Astronómico de S. Fernando; el referido Almirantazgo despues de haber oido el parecer del vocal gefe de la segunda seccion, se halla conforme con los informes de los espresados Directores. Lo que por acuerdo de la indicada Corporacion y con inclusion del Manual, traduccion é informes que se citan, pongo en el superior conocimiento de V. E. para la resolucion que sea del agrado de S. M.—Dios guarde á V. E. muchos años. Madrid 17 de Diciembre de 1855.—Excmo. Sr.—CASIMIRO VIGODET.—Excmo. Sr. Ministro de Marina.—Es copia.

DIRECCION DEL OBSERVATORIO DE MARINA

DE SAN FERNANDO.

DIRECCION DEL OBSERVATORIO DE MARINA DE S. FERNANDO.—N.° 25.—Excmo. Sr.—Tengo el honor de pasar á manos de V. E. el ejemplar de la obra «A Manual of Scientific enquiry» publicada en inglés por Sir John F. W. Herschel y la traduccion de la misma, hecha por el brigadier de la Armada D. Juan Nepomuceno Vizcarrondo, que V. E. tuvo á bien remitirme acompañadas de una Real órden de fecha 25 del próximo pasado mes de Setiembre, para que informara lo que creyese conveniente acerca de los distintos puntos que abraza dicha obra. En cumplimiento de este soberano mandato, he examinado detenidamente todos y cada uno de los varios articulos que forman el espresado Manual; y en mi concepto, la obra es de un mérito indisputable y de suma utilidad, tanto para los marinos ilustrados como para los solamente aplicados y laboriosos aunque de medianos ó escasos conocimientos. El objeto de ella no es el de formar personas instruidas en los diversos ramos de que trata, sino el de dar preceptos y esponer procedimientos que pongan á todos los marinos, cualquiera que sea el grado de instruccion de que se hallen adornados, en disposicion de ser útiles á las ciencias, contribuyendo con sus observaciones y noticias al progreso de las mismas. En cuanto á la traduccion, no la he examinado párrafo por

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párrafo ni es preciso hacerlo así para formar idea de su mérito: en varios lugares la he comparado con el original y he visto siempre que el traductor se ha penetrado perfectamente del espíritu de la obra y lo ha espresado con toda claridad y precision en nuestro idioma. En vista de lo que dejo espuesto, creo, Excmo. Sr., que si esta traduccion del Manual llega á imprimirse, seria conveniente recomendar su adquisicion á todos los marinos tanto del Cuerpo general, como de sus auxiliares, y aun á los capitanes y pilotos de la Marina mercante, en la seguridad de que su estudio moverá á muchos á dedicar los ratos de ocio á observaciones que puedan ser de suma utilidad, escitará en otros el deseo de saber é instruirse, y tal vez llegue á conseguirse por este medio que nuestra Marina, tanto militar como mercante, se decida á entrar en la asociacion marítima universal que está contribuyendo con sus trabajos á realizar ese sistema de observaciones físicas de que tan felices resultados se esperan en favor de la navegacion, y de la que, por una lamentable escepcion, solo nuestra Marina se mantiene hasta el dia separada.—Dios guarde á V. E. muchos años. S. Fernando 29 de Octubre de 1855.—Excmo. Sr.—FRANCISCO DE PAULA MARQUEZ.—Excmo. Sr. Ministro de Marina.—Es copia.

DIRECCION DE HIDROGRAFIA.

DIRECCION DE HIDROGRAFÍA.—Excmo. Sr. —Examinada por esta Direccion, segun V. E. se sirve prevenirme en Real órden fecha 5 del mes último, la parte de Hidrografía de la obra titulada «Manual de investigaciones científicas» escrita en inglés por Mr. F. W. John Herschel y traducido al castellano por el brigadier de la Armada D. Juan Nepomuceno Vizcarrondo, tengo la honra de manifestar á V. E. que el trabajo de este gefe se conceptúa tan fiel y correcto como puede desearse, y de mucha utilidad para los oficiales de la Armada que formen parte de los buques destinados á las comisiones de levantar planos que se establezcan en adelante, respecto á que, si bien sucinto, debe considerarse como una instruccion gene-

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ral al alcance de toda buena inteligencia, que podrá servir de guia en las operaciones que se ejecuten con dicho objeto. Además, la traduccion parece ser tanto mas apreciable en la actualidad, cuanto que es muy poco lo que en nuestro idioma hay escrito acerca de esta parte de la ciencia, y no tiene noticia esta Direccion abunde mucho en el estranjero; pues segun hizo presente á esa superioridad, en 24 del mes citado, no le consta existan otras publicaciones que entonces mencionó. Por todo lo espuesto, soy de opinion, que seria muy ventajoso se imprimiese el artículo de que me ocupo; máxime, si como es natural, lo fuere al propio tiempo la obra de que forma parte; la cual no necesita otro elogio que el nombre de su autor y el de las diferentes especialidades científicas, mencionadas en el índice, que han contribuido á su compilacion; como lo demuestra el buen concepto que ha merecido en Inglaterra, viéndose, que á pesar del poco tiempo que cuenta de su existencia, es segunda la edicion que ha traducido con tanta inteligencia el mencionado brigadier.—Es cuanto puedo informar á V. E. en cumplimiento de su espresado precepto; devolviendo á ese Ministerio, segun V. E. se sirve ordenarme, el Manual impreso y la traduccion. —Dios guarde á V. E. muchos años. Madrid 1.° de Diciembre de 1835.—Excmo. Sr.—JOAQUIN GUTIERREZ DE RUBALCABA.—Excmo. Sr Ministro de Marina.—Es copia.


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Citation: John van Wyhe, editor. 2002-. The Complete Work of Charles Darwin Online. (http://darwin-online.org.uk/)

File last updated 2 July, 2012